La fuga del contratista
Un buen trabajo puede desaparecer incluso antes de que lo cotices.
Este es el desorden normal para remodeladores, constructores, techadores, paisajistas, pintores y comerciantes que están ocupados haciendo el trabajo real.
- Un propietario llama, envía mensajes de texto o completa un formulario después de ver su trabajo.
- Los detalles del proyecto llegan a tres lugares: su teléfono, su bandeja de entrada y la memoria de alguien.
- Estás en un trabajo, por lo que la devolución de llamada espera hasta esta noche o mañana.
- Otro contratista responde primero, reserva el recorrido y comienza a generar confianza.
- Finalmente cita notas dispersas, pierde un detalle u olvida el seguimiento.
- Un trabajo de entre 12.000 y 40.000 dólares se convierte en una pista muerta, una cotización obsoleta o una pelea de precios en la que no debería haber estado.
